El Congreso se negó a abrir un proceso de juicio político contra el vicepresidente Alliana, quien ha manifestado su descontento con la gestión económica del presidente en medio de la polémica del Banco Ueno.

Tras el rechazo parlamentario, Alliana ha intensificado sus críticas al manejo financiero del ejecutivo, señalando que la situación del Banco Ueno agrava la confianza ciudadana y la estabilidad económica del país.

La creciente indignación popular por la crisis del banco ha puesto de relieve la tensión entre los poderes y ha alimentado la expectativa de que Alliana pueda convertirse en el próximo presidente, sustituyendo a Peña en caso de que la presión continúe escalando.