En medio de una profunda recesión, aumento de la pobreza, el desempleo y la escalada del riesgo país, el Ejecutivo enfrenta la huida de una persona vinculada a organizaciones parapoliciales de Brasil.
El panorama económico nacional se deteriora rápidamente: los indicadores de crecimiento negativo, la expansión de la pobreza y el incremento del desempleo generan una presión sin precedentes sobre las autoridades. Simultáneamente, la calificación de riesgo del país ha alcanzado niveles críticos, reflejando la desconfianza de los inversores.
En este contexto, el gobierno se ve envuelto en la polémica por la salida del territorio de un individuo acusado de colaborar con grupos paramilitares brasileños. La situación ha generado críticas y ha puesto en evidencia la complejidad de la gestión de seguridad y justicia en medio de la crisis económica.



