Yo fui una bomba pequeñita. Fui un joven lobo quemándose de amor. Estuve en primera fila, coreando esas canciones, todos esos versos, en Cemento o Casa Suiza. Aullando desde el pullman en Satisfaction, allá en Constitución. Estuve ahí, sí, pero no recuerdo demasiado. Hace poco mi hermana me contó cuando fuimos a ver a los Redondos en Airport, una discoteca que estaba cerca de Puente Saavedra. Me describió una imagen que yo me había olvidado, que cuando empezó el agite la subí a un parlante y le dije: quedate acá. Y que después me perdí en el pogo. Lo dicho, no recuerdo demasiado, pero hay algo que sé y que no me olvidaré jamás, y que seguro comparto con todos los que llegaron después: que estuve ahí y que me sentí vivo. Y también me acuerdo de otra cosa. Que cuando empezó a llegar más gente, cuando empezamos a ser más, no fue algo que me haya molestado.