Una estudiante relata cómo la ceiba, símbolo nacional, le reveló una curiosa forma de soberanía al poder escribir su nombre con distintas grafías sin ser cuestionada.

Durante una clase, la maestra explicó que la flor del ceibo, también conocida como “seibo”, es el emblema floral de la nación. Ese dato sorprendió a la alumna, quien sintió que aquella planta representaba a todos los presentes en el aula y, a la vez, a quienes estaban fuera de ella.

La posibilidad de escribir su nombre con “c” o con “s” según la preferencia personal le provocó una extraña sensación de autonomía: los argentinos podrían decidir la ortografía de su propia flor sin temor a recibir críticas. Al llegar a casa, la curiosidad la llevó a preguntar a su madre, quien confirmó sin dudar que la ceiba es efectivamente la flor nacional.