A cada generación le llega su momento. Uno donde se empieza a presenciar in situ cómo algunos grandes vanguardistas de su época se van convirtiendo tan irremediablemente en derechistas. Quizás es verdad que la vida agota, exprime de tal manera, que es insostenible continuar un sueño en edad jubilatoria. Pero las riot grrrls no han dejado nunca de trabajar y quizás por eso se mantengan tan intactas. El domingo pasado en Buenos Aires, Pat Pietrafesa celebró los trece años de su editorial punk tocando canciones de Rosario Bléfari frente a adolescentes que coreaban junto a mujeres de canas teñidas de rosa. Y unos findes antes, en Portland, las Calamity Jane –aquella banda expulsada a monedazos del escenario de Vélez sólo por haber sido invitadas por Nirvana a tocar antes que ellos– regresaron tras 35 años para tocar en un festival para concientizar sobre la menopausia. Y bueno, Olivia Rodrigo, una chica en sus veintes, anunció que armó su propio festival multitudinario de bandas de pibas de todas las épocas. La verdad es que las chicas están en todo.


