Viernes invernal en un bar repleto de Montevideo; camisa azul, sombrero de gaucho marrón y guitarra eléctrica roja, Niño Gutiérre interpreta con emoción, casi en trance, varios de los temas de sus cuatro EP, pequeñas joyas que desde 2020 funcionaron como una suerte de contraseña medio secreta dentro del circuito indie local. ¿Quién estaba detrás de ese nombre incómodo, detrás de esas canciones melancólicas y profundas, tocadas en clave de milonga pero con sensibilidad pop? Canciones que tienen un aire de familia uruguaya (Darnauchans, Cabrera, Dino, pero también Eté y Los Problems, Julen y la Gente Sola, a quienes reconoce como referentes) pero que sólo riman con ellas mismas y se van transformando en cuentos con personajes de alta sensibilidad y tiempo para perder entre paisajes semirurales, muy reconocibles para quien conozca cualquier pueblo del interior. Pero sobre todo, ¿quién estaba detrás de esa versión genial de “Common People” de Pulp, transformada en la pegadiza y perfecta “Piba de barrio”?