Marcos Aramburu comenta que, a pesar de su edad, los millennials y centennials siguen siendo percibidos como hijos, mientras que su última obra explora la amistad a través de la historia de dos ancianos, uno de los cuales representa a su propio padre.

Aramburu decidió centrar su relato en la relación de amistad, situando la trama en la costa y presentando a dos personajes mayores como protagonistas. Uno de ellos está inspirado en su padre, lo que le permite explorar la dinámica familiar desde una perspectiva íntima.

Según el escritor, los personajes mayores aparecen frecuentemente descritos como frágiles, pero en su novela ellos conservan una fuerza interior que los mantiene relevantes y resilientes dentro de la historia.