En la capital chacoana, Resistencia, la familia de monos Carayás volvió a protagonizar su característico alboroto, una escena que se repite a orillas del Río Negro, afluente principal del Paraná, conocido localmente como Padre Río.
Durante la última semana, los habitantes del barrio donde reside el columnista han sido testigos del ruidoso espectáculo que ofrecen estos primates, cuya presencia se ha convertido en parte del paisaje urbano.
El sonido estridente de los Carayás, aunque a veces calificado como escandaloso, aporta una nota singular y casi entrañable al ambiente de la zona, recordando la estrecha relación entre la ciudad y su entorno fluvial.



