La literatura occidental hizo de la ceguera, por lo menos, cinco cosas distintas: revelación, como en Tiresias; expiación, como en Edipo; astucia de supervivencia, como en el ciego de Lazarillo de Tormes; metáfora de la condición humana, como en Sabato; y, más raramente, reorganización del mundo, cuando la ceguera deja de ser mera carencia y funda otra norma perceptiva, sensible y hasta política.