Tras dos años de trabajo conjunto, el sexto disco solista de Laso se convierte en un homenaje al productor fallecido, con la mayoría de las piezas seleccionadas por la propia artista.
El proyecto, que ha llevado dos años de elaboración bajo la dirección de Melingo, no se trata simplemente de otro álbum. En esta entrega, Laso incorpora casi en su totalidad composiciones creadas por su colaborador, extraídas de sus trabajos anteriores de tangos y milongas, y las elige personalmente para darles una nueva vida.
La muerte del productor ha añadido un significado profundo a la obra, transformándola en una pieza clave para preservar y difundir su legado artístico, convirtiendo al disco en un testimonio vivo de su influencia en la música tradicional argentina.



