Ya habían empezado a escurrirse los 15 minutos finales y Atlanta se preparaba para el desenlace más cruel. Era el ocaso y la caída asomaba estrepitosa: Egipto ganaba 2-0, la Selección Argentina no hallaba la forma de reaccionar y, para colmo de males, Lionel Messi había jugado los 75 minutos más olvidables de su estadía en el Mundial 2026.



