La tardía y “oportunista” reacción de la Cancillería argentina a la incursión ilegal de un patrullero británico en territorio argentino, sumado a la polémica en torno a la prohibición de mensajes en reclamos por la soberanía de las islas Malvinas en el partido ante el seleccionado inglés por la semifinal de la Copa del Mundo -avalada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva-, puso en foco el accionar diplomático del gobierno de Javier Milei en torno a la defensa del territorio argentino ocupado por Inglaterra. En ese marco, cobra especial relevancia el proyecto de extracción de petróleo de la firma Navitas -de estrechos vínculos con el Estado israelí- en suelo malvinense, y el tibio y escaso confrontamiento libertario. “Si el gobierno de Israel quisiera actuar, Navitas saldría de Malvinas”, sentenció el ex secretario de Malvinas, Guillermo Carmona.


