La directora gerente del organismo recorrerá el bloque Loma Campana junto al presidente de YPF, Horacio Marín, en una visita que el Gobierno interpreta como una señal de confianza en el potencial energético y exportador del país.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, visitará este martes por primera vez Vaca Muerta, en una recorrida que el Gobierno interpreta como uno de los gestos más contundentes de respaldo internacional al programa económico de Javier Milei. La titular del organismo recorrerá el bloque Loma Campana, el principal desarrollo no convencional de YPF, junto al presidente de la petrolera estatal, Horacio Marín, en una actividad con la que la Casa Rosada buscará exhibir el potencial energético del país como fuente de generación de divisas y uno de los pilares sobre los que apuesta a consolidar la estabilidad macroeconómica.
Será la primera vez que una máxima autoridad del FMI visite el yacimiento neuquino, una decisión que excede el carácter protocolar. Para el Ejecutivo, Vaca Muerta representa la principal apuesta para fortalecer las reservas internacionales mediante un crecimiento sostenido de las exportaciones de petróleo y gas. En ese marco, la presencia de Georgieva busca reforzar ante los mercados la confianza del organismo en esa estrategia y en la capacidad del sector energético para convertirse en uno de los motores del crecimiento económico.
Respaldo al programa económico y reunión con el gabinete ampliado
La recorrida por Neuquén llegará después de una jornada cargada de gestos políticos y definiciones económicas. En Buenos Aires, Georgieva compartió una conferencia de prensa con el ministro de Economía, Luis Caputo; mantuvo una reunión con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada; participó del gabinete ampliado convocado por el mandatario y dejó una serie de mensajes que el oficialismo interpretó como un fuerte respaldo al rumbo económico.
La directora gerente abrió su exposición con un balance ampliamente favorable sobre la marcha del programa. Destacó la consolidación fiscal alcanzada por el Gobierno, sostuvo que la economía muestra un marco macroeconómico y financiero “más saludable” y afirmó que “la confianza del mercado ha regresado”. También valoró la desaceleración de la inflación, aunque advirtió que continúa siendo una carga especialmente pesada para los sectores más vulnerables, y consideró que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) constituye una herramienta importante para impulsar nuevos proyectos de inversión.
Georgieva sostuvo además que la prioridad para los próximos meses será consolidar el crecimiento mediante la creación de empleo y el fortalecimiento del consumo. En ese sentido, remarcó que la estabilidad macroeconómica debe traducirse en mejoras concretas para la economía real y destacó las perspectivas que observa para sectores estratégicos como la energía.
La definición política más contundente llegó cuando fue consultada sobre la posibilidad de un nuevo programa de asistencia financiera para la Argentina. “No tenemos necesidad de que Argentina vuelva al FMI. El país está por un buen camino y no va a haber necesidad de un financiamiento del Fondo”, afirmó. También aseguró que no le preocupa la capacidad del país para afrontar sus compromisos financieros y alentó a continuar fortaleciendo las reservas internacionales del Banco Central.
Georgieva pidió “ser perseverantes”
La conferencia concluyó con una frase que rápidamente se convirtió en uno de los momentos más comentados de la visita. Luego de casi una hora de exposición, Georgieva miró a los periodistas presentes y preguntó: “¿Ustedes, los argentinos, pueden ser perseverantes para transformar el país?”. Tras un breve silencio en la sala, completó con una sonrisa: “El escepticismo tampoco es malo”. La reflexión condensó uno de los principales mensajes que el FMI buscó transmitir durante la visita: el respaldo al programa económico está acompañado por la expectativa de que el Gobierno sostenga el rumbo y complete las reformas comprometidas.
La jornada también estuvo marcada por una fuerte carga simbólica. Antes de la conferencia, Caputo recibió a Georgieva en su despacho del Palacio de Hacienda y le obsequió una camiseta de la Selección Argentina. Más tarde ambos caminaron hasta la Casa Rosada para reunirse con Milei. Allí, la titular del Fondo posó junto al Presidente en el despacho presidencial, donde volvió a quedar en primer plano la motosierra que el mandatario convirtió en emblema de su política de ajuste. Después del encuentro privado, Georgieva participó del gabinete ampliado encabezado por Milei, otra imagen cuidadosamente difundida por el Gobierno para exhibir la sintonía entre ambas partes.
Se viene la tercera revisión del acuerdo entre la Argentina y el FMI
Más allá de los gestos, la visita tiene un objetivo concreto: avanzar en la tercera revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas firmado entre la Argentina y el FMI, prevista para septiembre. Esa evaluación resulta clave para habilitar un nuevo desembolso contemplado dentro del programa vigente y para ratificar el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno.
Según trascendió tras las reuniones mantenidas en Buenos Aires, uno de los principales temas abordados fue el avance de las reformas estructurales comprometidas con el organismo. Entre ellas figura la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, una iniciativa que buscará reforzar su independencia, prohibir el financiamiento monetario del Tesoro y endurecer las condiciones para la remoción de sus autoridades. El proyecto será enviado al Congreso durante los primeros días de agosto.
También permanece pendiente la reforma tributaria comprometida para antes de fin de año. Aunque el oficialismo mantiene ese objetivo dentro del acuerdo con el Fondo, en la Casa Rosada reconocen que el calendario electoral y el costo político de algunas iniciativas reducen el margen para impulsar cambios de gran alcance en los próximos meses.
La visita de Georgieva se produce además en un contexto singular. La Argentina continúa siendo el principal deudor del FMI, con obligaciones por unos US$57.700 millones, equivalentes a cerca del 35% de toda la cartera de préstamos vigente del organismo. Esa condición convierte cada revisión del programa en un paso determinante para la relación entre ambas partes.



