
El primer ministro de Israel espera mantener su agenda político-militar mientras Trump busca una paz con Irán que le permita llegar a las urnas con la victoria bajo el brazo.
Netanyahu tiene marcado el 27 de octubre en su calendario, día de las elecciones legislativas de Israel, y por eso ansía el encuentro con Trump, cuya agenda se encuentra cada vez más desorientada.
Trump tiene apuntado el 3 de noviembre, día de las elecciones legislativas de EE.UU., y busca a la desesperada una paz con Irán que le permita llegar a las urnas con los precios de los combustibles controlados.
“Tenemos pocas diferencias, estamos bastante cerca”, afirmó Trump sobre la posición con respecto a Irán de él y Netanyahu.
Netanyahu también quiere mantener la tensión bélica en la región, y por eso ansia el encuentro con Trump, que se encuentra cada vez más desorientado.
La visita de Netanyahu a la Casa Blanca también se produce después de que el presidente de EE.UU. haya reprochado al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, su disposición a poner ante el Tribunal de La Haya a Netanyahu aprovechando su paso por la Asamblea General de la ONU en septiembre.
Netanyahu pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en el contexto del genocidio en Gaza entre al menos octubre de 2023 y mayo de 2024.
Trump, por su parte, se alineó con Netanyahu, una vez más: “Benjamin Netanyahu no será arrestado, bajo ninguna circunstancia, mientras se encuentre en EE.UU.
La disputa entre Trump y Netanyahu es solo una parte del complejo juego político que se está jugando en la región, con el presidente de EE.UU. buscando una paz con Irán que le permita llegar a las urnas con la victoria bajo el brazo.



