A casi un año de instalada la dictadura cívico-militar, el 15 de marzo de 1977, el terrorismo de Estado asesinó a José Luis Alvarenga, María Florencia Ruival –militantes montoneros– y Vicenta Orrego Mesa –del movimiento católico tercermundista–, en una casa precaria del Barrio San José, en Almirante Brown, en el sur del conurbano bonaerense. La noticia publicada en la época, que reproducía la versión policial, destacaba que los uniformados se habían sorprendido porque debajo de una cama habían encontrado a tres niños de 5, 3 y 2 años. La crónica solo mencionaba que se trataría de los hijos de una de las víctimas, pero callaba que, en verdad, habían presenciado el asesinato de su madre. Los chicos eran Carlos, María y Mariano, hijos de Vicenta –su cuerpo aún sigue desaparecido– y de Julio Ramírez –detenido en la Unidad 9 de La Plata desde 1974 por tener “propaganda subversiva”.