En 1986, Gerardo regresa a Rosario tras una prolongada ausencia. Ha vuelto para conocer a su hijo David de siete años, cuya existencia desconocía y que ha sido recientemente recuperado por su abuela materna. El chico, melancólico e introvertido, está empezando a conocer a su verdadera familia. Cada uno, a su modo, deberá vencer la desconfianza y el dolor provocado por la madre y esposa ausente. Ilusión de movimiento, dirigida por Héctor Molina, vuele a proyectarse hoy a las 22.30 en cine El Cairo.

