El optimismo por los datos favorables de la balanza comercial no basta para disipar la duda sobre la disponibilidad de divisas en el próximo año.
Los indicadores de comercio exterior muestran un superávit que ha mejorado la percepción de la economía, pero analistas advierten que la confianza de los inversores sigue siendo cautelosa.
El principal temor se centra en la capacidad de cubrir la demanda de moneda extranjera para financiar importaciones y pagos externos durante el 2025, lo que mantiene la volatilidad en los mercados financieros.



