El posible itinerario del Papa en noviembre, que incluye Uruguay, Argentina y Perú, está pendiente de su estado de salud, y cualquier decisión será comunicada de manera conjunta entre la Santa Sede, la jerarquía eclesiástica y los gobiernos involucrados.
Las autoridades del Vaticano han señalado que la concreción del viaje dependerá de la evolución clínica del pontífice en las próximas semanas. Mientras tanto, se mantiene una estrecha vigilancia médica para determinar si será viable cumplir con la agenda programada.
En caso de que se confirme el desplazamiento, los ajustes logísticos y las fechas exactas se anunciarán en coordinación con los obispos locales y los representantes de los tres países, garantizando una planificación armoniosa y respetuosa de las circunstancias de salud del líder católico.



