Como verán, el artículo de hoy está teñido del tono de tristeza de todo el pueblo argentino. Quiero aclarar que no se trata del respeto profesional que cualquiera puede sentir ante la muerte de un artista, ni del pésame obligado que se les debe a quienes han sufrido una perdida irreparable. Hoy soy yo, Florencia De La V, quien siente la extraña sensación de haber perdido a alguien que marcó parte de mi vida.