Las redadas y los mensajes de presión de la agencia antiinmigrante del gobierno de Trump están limitando la capacidad de voto de los grupos más desfavorecidos.
Las operaciones de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se han intensificado en zonas con alta concentración de inmigrantes, generando temor entre la población que tradicionalmente tiene menos acceso a recursos políticos.
Organizaciones de derechos humanos advierten que estas tácticas, combinadas con campañas de desinformación, están erosionando la calidad democrática al coartar la participación electoral de quienes ya se encuentran en situación de vulnerabilidad.



