El buque de guerra inglés HMS Medway encargado de custodiar la ocupación colonial del Reino Unido en las Islas Malvinas navegó aguas jurisdiccionales argentinas rumbo al puerto chileno de Punta Arenas, mientras la Casa Rosada y la Cancillería guardaron silencio y bloquearon cualquier declaración de repudio a la nueva provocación británica. El propio titular del Palacio San Martín, Pablo Quirno, ordenó a los diplomáticos no emitir opinión sobre otra vejación de la soberanía por parte de la corona británica para no entorpecer el viaje del presidente Javier Milei a Londres -que prepara el propio canciller- para promover inversiones y comercio bilateral en la Semana Argentina en el Reino Unido hacia fines de octubre. En cambio, el gobierno de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que encabeza el gobernador Gustavo Melella, calificó el hecho como una “provocación inadmisible”, denunció una nueva muestra de la militarización británica en el Atlántico Sur y reclamó el respeto al derecho internacional.