Los préstamos destinados al consumo volvieron a mostrar una caída en junio, a pesar de un contexto de desaceleración de la inflación y de tasas de interés que resultan más accesibles. En junio cayó 0,8 por ciento en términos reales. Al mismo tiempo, el consumo masivo continúa debilitándose, con una fuerte retracción en las compras de alimentos y supermercados y un mayor peso de los gastos fijos en los presupuestos familiares.



