El psicoanálisis revela la contradicción de una sociedad que, pese a valorar la singularidad, termina por uniformar el deseo de destacar.
El inconsciente, según la teoría psicoanalítica, opera sin noción de cronología, mientras que la disciplina misma sí reconoce la dimensión temporal de sus conceptos. Esta dicotomía resalta la complejidad de intentar describir la relación entre mente y historia.
Stendhal celebró la valentía de no conformarse con la mayoría, pero en la actualidad parece que la aspiración a la diferencia se ha convertido en una norma compartida, generando una nueva forma de homogeneidad bajo la apariencia de individualismo.



