Ayer te lanzaste al frío para encontrarte. Momentos de dolor te parieron, y espero que aquel silencio pueda alumbrar donde necesito mirar, porque mis ojos ya están cansados, como una llama que se apaga en su tenebrosa oscuridad, o se lanza al vacío de su caminar, anunciando los pasos de su abismo. Tu día es mi noche, mi agonía tu gloria.



