Hay discos que funcionan como declaraciones de principios. Documentos que certifican lo que una artista piensa, percibe, registra. Al mismo tiempo, en esos álbumes puede aparecer una voz nueva que, aunque siempre haya estado presente, nunca fue protagonista. La declaración de principios sirve para ocupar el centro de la escena. En este sentido, Nuevos años locos, el debut solista de Elena Radiciotti, es exactamente todo esto: un manifiesto, un puñado de canciones que dicen “yo estoy acá y esto es lo que me está pasando”.



