
Increíble pero real: un talentoso, estudioso y en extremo laburador joven de 28 años sorprende y enamora en la cartelera teatral, saltando del alternativo al comercial con espíritu desprejuiciado, entre la erudición, la sincera ternura y un irresistible sentido del humor.
No, no es la calle Corrientes un sábado por la noche con gente haciendo cola para ver una obra en alguna de las salas del llamado circuito comercial, que abarca unas ocho cuadras. Estamos en Guevara y Santos Dumont, pleno Chacarita, frente a Galpón de Guevara, de cuyas puertas sale una larga fila de gente que da vuelta en la esquina, esperando para entrar. Mayoría de mujeres (un 80 por ciento, a ojo de buena cubera), como suele suceder en el teatro, el cine, los talleres creativos vinculados a las artes, la compra de libros, las visitas a museos… Ellas como cariátides no reconocidas de estas expresiones de la cultura.
Son las 18.55 de un lunes, la función está anunciada a las 19, y habrá otra de la misma obra a las 21.30. La sala del Galpón tiene 160 localidades que viene llenando desde marzo pasado y las entradas están agotadas hasta diciembre. Las Adoro se llama la obra tan deseada y recomendada por el público del alternativo, más abierto a la experimentación y -en líneas generales- menos proclive al cholulismo que quienes eligen, por ejemplo, un Francella. Que haga lo que haga y cueste lo que cueste la entrada (rondando los 100 mil la más cara en el caso de Desde el jardín), resulta un imán de boletería garantizado…
Herminia y José, siameses separados al nacer, inseparables en la vida y en el arte
La parábola de los talentos aggiornada
Tornando a Las Adoro, la obra que está movilizando a tantas personas a través de tantos meses, hay que avisar que en marzo próximo estará -sí, sí, señoras y señores- en la calle Corrientes, en el Metropolitan, sitio de acogida de mucha producción proveniente del teatro público y del independiente. Ese título tan intrigante que, efectivamente, consigue que cada espectador/a salga en estado de adoración hacia Herminia y José, hermana y hermano apellidados Adoro (porque el nombre original -Adorno- resultaba vulgar, dicho sea sin ánimo de citar a gente con consumos postergados), ese título, entonces, lleva la firma de un jovencísimo (28) dramaturgo y director que, desde hace 8 años viene presentando obras como director y/o dramaturgo, asimismo ejerciendo otros oficios relativos a las tablas.
Porque Juanse Rausch es licenciado en dirección Escénica por la UNA, recibido en régie de Ópera en el ISA del Colón y actualmente cursa el doctorado de Historia y Teoría de las Artes en la UBA, según certifica Alternativa Teatral. Y le queda tiempo para investigar en territorios cuasi vírgenes (en temáticas dramatúrgicas, que quede claro) y ejercer la docencia. Una suerte de misionero del teatro que se multiplica y diversifica en su profusión de ideas, investigaciones, escrituras, puestas en escena de manera francamente apabullante.
Tres artistas en total armonía. Juanse Rausch (autor), Lucía Adúriz Bravo y Mariano Saborido (intérpretes).
Estos días, con una serie de obras en cartel que firma como autor y/o director que dan cuenta de la amplitud y profundidad de sus intereses artísticos, humanísticos, históricos y algunos etcéteras. También de su sentido del humor, de la justica, del desprejuicio y -por si hacía falta un plus-, de una particular empatía hacia el público al que, en algunas de sus obras se dirige desde sus personajes, lo incorpora de igual a igual, incluso buscando cierto intercambio que hace a un lado la cuarta pared y encuentra la reciprocidad afectiva. Vamos, que este chico Rausch actualiza la parábola evangélica de los talentos, dándole a esta última palabra su significado moderno: el de desarrollar al máximo, con diligencia y responsabilidad las capacidades, los dones recibidos.
Amor con amor se paga
Unos de los aspectos que llama especialmente la atención en el espectáculo Las Adoro, dramaturgia y dirección de JR, es el empeño y amorosidad con que alguien de su edad se dedica a honrar a actores y actrices de generaciones anteriores, que podrían ser sus abuelos/as. En una época que jóvenes -y no tan jóvenes- se desentienden de figuras representativas del radioteatro, el cine, las novelas televisivas, el teatro… Rausch les rinde honores, los/as rescata y arropa. Eligiendo para colmo de bienes a un actor y a una actriz en los trenti para que hagan, muy bien caracterizados desde el maquillaje y lo gestual, a intérpretes muy mayores que no quieren soltar el oficio. Que practican, que cantan, que se visten y travisten, que alimentan ilusiones, que invocan con veneración a Niní Marshall, Nelly Láinez, Gloria Swanson, María Rosa Gallo, Inda Ledesma, Eva Franco. Así como se mofan con toda razón de determinado cine de terror explícito y efectos especiales de la actualidad. “La historia argentina vista desde el gore, el folk horror y el slasher moderno”: tal la leyenda explicativa del guion que acaban de recibir, proponiéndole un papelito indigno a Herminia.
Teatro dentro del teatro, él y ella -o ellas, da lo mismo, que acá las identidades oscilan- comparten una vivienda, que la escenografía resolvió con mucha propiedad: en vez de paredes, rodea el escenario un gran perchero semicircular del que cuelgan distintos ropajes; colores, texturas, brillos que hablan de un recorrido de géneros, de giras, de dos vidas consagradas a la religión del teatro.
Además del discurrir mental de H y J, que va delineando el retrato de cada uno, y de situaciones que pueden terminar en humillación y desdicha, como el pretendido homenaje al que ha concurrido Herminia, la tensión narrativa emocional crece y se desencadena frente a la opción que se les plantea: aceptar el rol infame en esa cinta, que al menos entraña la posibilidad de seguir trabajando, o partir hacia el pueblo natal con el fin de ayudar a salvar al Cine Teatro Mayo que los vio actuar. Ahora a punto de convertirse en otra iglesia evangélica.
Portada de la reciente edición de las dos obras en cartel
En la preciosa edición reciente de Paripébooks -un sello que ya ha publicado a Pablo Messiez, Lisandro Rodríguez y Mariano Pensotti- que incluye Saraos Uranistas y Las Adorno, anota Juanse R esta dedicatoria para la segunda obra: “A Jorge y Aída Luz, a Berta y Paulina Singerman y (en un gesto abarcador e integrador) a Carolina y Felipe Saade, dos jóvenes y valiosos intérpretes, tan atípicos como como los descacharrantes, conmovedores protagonistas de Las Adorno: Lucía Adúriz Bravo y Mariano Saborido.
En cuando a la otra obra, suceso constante en estas fechas, ahora en el mismísimo teatro Maipo, aclara el autor: “Saraos Uranistas está basada en archivos de psiquiatría y notas periodísticas del principios del siglo XX. Los hechos y personajes son reales, no por eso menos imaginados. Archivo, anacronismo, no tanto rigor histórico y bastante fantasía”.
Este ejemplar tan bien diseñado en formas y colores tiene la particularidad de que -en vez de sesudos intelectuales del ámbito- sean dos actrices las que prologan (Lucía AB) y hacen la contratapa (Valeria Lois, excelsa actriz que a codirigido junto a JR). Con lenguaje coloquial, con ánimo elogioso, toques de humor y un cariño palpable. Es decir, una demostración de que Juanse Rausch tiene también tiempo para la amistad divertida, para querer y hacerse querer. De modo que, lectoras y lectores que llegaron hasta aquí, ya lo saben: en tanto que esperan hasta conseguir sus entradas, pueden acceder a este suculento aperitivo bajo la forma de libro que, ciertamente, les hará disfrutar doblemente ambas obras cuando les llegue la hora de verlas sobre el escenario.



