Manuel Adorni mintió hasta el final. Su última acción como jefe de Gabinete fue consecuente con su desempeño en la gestión. Acorralado por las denuncias de enriquecimiento ilícito y las exigencias para removerlo, anunció que —en contra de los deseos de Javier Milei— presentaba su renuncia. Alegó que daba un paso al costado para “proteger a su familia” de los “ataques mediáticos”. Lo cierto es que lo echaron porque su situación política y judicial era insostenible. El avance de la investigación en Comodoro Py por su inconsistente crecimiento patrimonial y la creciente presión en el Congreso para expulsarlo sentenciaron su bochornoso desenlace. “Acompañamos tu decisión” y “sabemos de tu integridad” fue la despedida pública que le dedicó Karina Milei. El Presidente, llamativamente, no publicó nada y compartió un sugestivo mensaje de la senadora Patricia Bullrich: “La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio”. La coordinación ministerial quedaría a cargo del camaleónico Diego Santilli.


