Sergio Iraeta es el secretario de Agricultura de Javier Milei pero, a la vez, es empresario del agro. Tiene campos de maíz, trigo y ganado en el sur bonaerense, en la zona de Patagones. Todo lo que produce recibió baja de retenciones de parte de su gobierno. Además, Iraeta es muy cercano al ministro de Economía, Luis Caputo. Su hijo es socio de “Toto” en el fondo agropecuario INVERNEA, que reúne hace años a funcionarios hoy libertarios y del PRO y que administró la consultora de Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, Anker. Esa firma funcionó alternadamente en varias oficinas porteñas, algunas de las cuales las prestaron altos directivos de la Sociedad Rural (SRA). Por eso Iraeta se molestó esta semana cuando, en un evento de maiceros, no le aplaudieron la baja de retenciones. En su genuino dolor y como si no fuese funcionario, sintió una circunstancial traición de clase. Fue como si se hubiese olvidado de sus años mozos en el establishment agrario donde, como ocurre en todos los círculos de poder, los que manejan la batuta no agradecen, exigen. Si hay regalos impositivos y legales, quieren más.



