La economía doméstica continúa en estado anémico. Los datos adelantados de actividad de abril y mayo no son buenos, con excepción de los sectores “estrellas” (agro, minería, energía). La contracara de esa virtual parálisis productiva es una mayor fortaleza del frente externo y la caída pronunciada del riesgo país. Esas buenas noticias están apalancadas en la creciente capacidad exportadora de Vaca Muerta.