Mauricio Macri va por la cabeza de Manuel Adorni, aunque marca límites

Hace tiempo que a Mauricio Macri, en los mentideros políticos, le pusieron dos apodos. Uno es “El Calabrés”, porque se dice que no perdona una ofensa (y Karina Milei cometió varias desde que gobierna con su hermano). Y el otro es “El Killer”, que se explica por sí solo. “El Killer está haciendo lo que sabe”, dicen en el PRO sobre el giro que dio el partido amarillo (o naranja, ahora que cambiaron el sello) con respecto al Adornigate. Primero defendían. Luego resolvieron ni defender ni atacar. Y ahora el PRO definitivamente pasó al ataque.