Edgar Morin me esperaba en la librería Ross de Rosario. Corría el año 1986 y de la mano de una elegante vendedora accedí a los dos primeros tomos de su Método. La obra mayor llegaba a la ciudad desde una flamante edición española. La devoré como pude e inmediatamente le escribí una carta. Al tiempo y desde Paris, con fecha 28/7/86, me llegó su respuesta en francés, de puño y letra. “Estimado Señor, no entiendo muy bien sus ideas entorno a energía, entropía y justicia, pero si consigue una beca puede venir a estudiar con nosotros…”.