La detención de varios representantes del subte provocó una inmediata muestra de apoyo por parte de los principales gremios sindicales, que calificaron la medida como un ataque al derecho de manifestación.
Tras la intervención de la policía y el arresto de los metrodelegados, la Confederación General del Trabajo (CGT), la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Central de los Trabajadores del Transporte (CATT) se pronuncian en defensa de los dirigentes del subte, denunciando la acción como una clara restricción a la protesta social.
Los sindicatos manifestaron su rechazo absoluto a cualquier intento de disciplinamiento colectivo, subrayando que la medida vulnera derechos fundamentales y llama a la unidad de los trabajadores frente a lo que consideran una política represiva.



