La melodía de “Modern Love” de David Bowie asienta el ritmo del segundo episodio de Lucky entre la emergencia de la fuga y la conciencia del desencanto. Luciana “Lucky” Amstrong es la protagonista de esa historia, una joven menuda y escurridiza que escapa del FBI y de los matones de un narcotraficante en una huida explosiva y delirante. Una bengala, un incendio, un destornillador, y una caminata agotadora por el desierto de Arizona. “¿Cómo alguien tan pequeño puede causar tantos problemas?”, reflexiona uno de sus perseguidores, con sombrero de cowboy y aire reflexivo. Encontrar una posible respuesta a ese interrogante es el motor de la nueva serie de Apple TV, gracias a su as en la manga: la presencia de Anya Taylor-Joy, uno de los grandes hallazgos de la interpretación de este milenio. Convertida esta vez en una peligrosa delincuente, prófuga y llena de artimañas, Lucky ha aprendido a vivir peligrosamente en un mundo que no le da respiro.