Javier Milei viajó a Brasil para respaldar la candidatura de Flavio Bolsonaro y atacar a Luiz Inácio Lula da Silva en la antesala de las elecciones presidenciales. El Presidente, que fantasea con crear su propio “Grupo de Lima” y convertirse en un referente de la derecha regional, cruzó una nueva línea roja al calificar a su par brasileño de “ladrón” y “basura calva”. De ese modo, se metió de lleno en la campaña electoral del país vecino, que definió como una “batalla” para continuar erradicando el socialismo de la región. Los casi tres años del experimento libertario debilitaron los mecanismos de integración regional y, con ellos, la capacidad de ambos países de ampliar su autonomía y fortalecer su poder de negociación frente a las economías de los países centrales. “Si en Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el riesgo kuka, acá, en Brasil, tienen el riesgo Lula”, disparó. La prensa internacional, igualmente, remarcó el rol subordinado de Trump del argentino: “Quiere ser el líder de la derecha, pero no es el que realmente manda”, escribió The Guardian.



