El sueño de consagrarse campeón de un Mundial, para un entrenador foráneo, ha sido desde siempre un sueño imposible. Los intentos comenzaron incluso en Uruguay 1930, la primera vez del torneo más importante del fútbol, y han continuado en estas 22 ediciones que siguieron, siempre con el mismo desenlace: los técnicos que se consagran son los que dirigen al seleccionado de su propio país. Con la reciente eliminación del combinado inglés conducido por el alemán Thomas Tuchel, esta Copa del Mundo no quiso ser la excepción. El título quedará en las manos de un DT nacido en la nación cuyo equipo conduce: Lionel Scaloni y su Argentina o Luis de la Fuente y su España.



