Brasil tiene una tradición política que incluye al cine como herramienta vital en la guerra cultural. El Cine Novo de Glauber Rocha y Nelson Pereira dos Santos en los años ‘60, Pra Frente Brasil en 1982, Ciudad de Dios en 2002, Marighella en 2019 y las más recientes Ainda estou aqui (2024) y El agente secreto (2025) son filmografías y películas consagradas que describen la pobreza, la marginación, la extensa dictadura y sus consecuencias hasta el presente. Pero ahora es la extrema derecha la que decidió sumarse con un estreno en vísperas de las elecciones presidenciales de octubre. Un producto polémico y en las antípodas ideológicas que retrata la llegada al gobierno de Jair Bolsonaro en 2018 como un redentor.



