Una mujer de la alta sociedad argentina, marcada por la poliomielitis, utilizó sus viajes y su pluma para denunciar el fascismo y el imperialismo, transformando su discapacidad en una perspectiva única del entorno.

Procedente de una familia aristocrática, la protagonista superó las limitaciones impuestas por la poliomielitis y convirtió su condición en una herramienta de observación aguda, plasmada en crónicas y cartas que revelan su compromiso político.

Su activismo antifascista y antiimperialista surgió como respuesta a los conflictos de su época, demostrando que, más allá de la barrera física, su visión del mundo se vio enriquecida por la experiencia del viaje y la escritura.