La sangría generada por las decenas de despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica continúa dilatándose. Ayer, otros dos gerentes de áreas clave renunciaron a sus puestos tras advertir “el perjuicio directo sobre la operatividad de instalaciones críticas” que trae consigo la desvinculación de los trabajadores. En total, son cinco las personas con cargos de alta relevancia que abandonaron sus puestos en la última semana. “Toda la estructura de CNEA está tambaleando, y los gerentes y gerentas consideran que lo que pasó es inadmisible y que no pueden trabajar bajo las condiciones en las que estamos”, describió Ignacio Cortés, delegado de ATE y trabajador de la CNEA.



