Granja Tres Arroyos enfrenta un colapso económico por incumplir pagos, con deudas que superan los millones y una caída marcada en la producción y la demanda.

La empresa agropecuaria ha acumulado obligaciones que no ha podido saldar, lo que ha desencadenado una situación de insolvencia que obliga a iniciar un proceso judicial de concurso de acreedores. Los montos adeudados ascienden a cifras millonarias, generando preocupación entre proveedores y empleados.

Además, la granja registra una significativa reducción en su capacidad productiva y una disminución de la demanda de sus productos, factores que agravan la crisis financiera y limitan las posibilidades de reestructuración sin intervención judicial.