Con una macroeconomía frágil y un historial de inestabilidad, Argentina tiene razones legítimas para ofrecer reglas claras y estables a grandes inversores. No es una idea nueva ni ajena a ningún espacio político. La necesidad de un régimen de incentivos para sectores estratégicos (por ejemplo, GNL) ya se discutía antes de 2024. Desde Fundar lo veníamos planteando: el problema no es atraer inversiones, sino con qué instrumento se hace.