“El amor recibido me dio fuerzas para ganarle al balazo”: Grillo habló de su recuperación y su vuelta a la fotografía

El reportero gráfico habló con Amnistía Internacional Argentina sobre su recuperación, el regreso a la cámara y el sentido del fotoperiodismo. El gendarme acusado de dispararle irá a juicio oral.

El jueves 30 de julio, Pablo Grillo se paró al costado del campo de juego del Libertadores de América con una cámara colgada del cuello. Independiente le ganaba 1-0 a Newell's. En el entretiempo, su cara apareció en la pantalla gigante y el estadio lo ovacionó. Grillo siguió sacando fotos.

Era su primer partido como fotógrafo desde el 12 de marzo de 2025, cuando un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un gendarme le fracturó el cráneo mientras cubría la marcha de jubilados frente al Congreso. “El momento que volví a sacar fotos fue algo que estaba esperando hacía bastantes meses”, contó Grillo en una entrevista con Amnistía Internacional Argentina, en el marco del día del Fotógrafo.

Del disparo a la recuperación

Aquel miércoles de marzo, a las 17.18, Grillo cubría la marcha semanal de jubilados en Hipólito Yrigoyen y Solís, a metros del Congreso. Tenía 35 años, llevaba puesto el chaleco de prensa y trabajaba con una Nikon D800. El cabo primero Héctor Jesús Guerrero, integrante del Destacamento Móvil 6 de Gendarmería, disparó un cartucho de gas lacrimógeno en dirección horizontal. El proyectil impactó en la cabeza de Grillo y le provocó una fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica. La cámara quedó en el asfalto.

Antes de las 18, el fotógrafo ingresó al Hospital Ramos Mejía. Estuvo una semana en coma inducido y atravesó al menos ocho cirugías, entre ellas intervenciones por un hematoma, tejido dañado e hidrocefalia. También le colocaron dos placas de titanio y una válvula que luego falló y obligó a su regreso a terapia intensiva.

El 27 de noviembre, más de ocho meses después del disparo, dejó la unidad de cuidados intensivos y continuó su recuperación en el Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca. Allí trabajó para recuperar el habla, el equilibrio y la movilidad. El 14 de marzo de 2026, un año después de la marcha, recibió el alta y continuó la rehabilitación en la casa familiar de Remedios de Escalada. “El amor recibido, todo lo que me regalaron, todo eso me dio fuerza para yo ganarle al balazo en la cabeza”, dijo.

La causa contra el gendarme

La causa judicial avanzó mientras Grillo atravesaba su recuperación. El 7 de octubre de 2025, la jueza federal María Servini procesó a Guerrero y le impuso un embargo de 203 millones de pesos. Según la resolución, el disparo fue realizado de manera horizontal y antirreglamentaria. Servini sostuvo que Guerrero actuó “a sabiendas de que con su accionar podía poner en riesgo la integridad física (…) o incluso la vida”.

Los peritos contabilizaron seis disparos realizados “sin que existiera un contexto de agresión”. La Cámara Federal confirmó el procesamiento en diciembre y en marzo de 2026 quedó firme. A su vez, el 12 de mayo, Servini elevó a juicio oral el tramo de la causa correspondiente a Guerrero. Está acusado de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función y abuso de armas agravado.

La querella, integrada por el Centro de Estudios Legales y Sociales y la Liga Argentina por los Derechos Humanos, había pedido que el hecho fuera investigado como tentativa de homicidio. El expediente quedó radicado en el Tribunal Oral Federal 6. Guerrero llega al juicio en libertad y tiene prohibición de salir del país desde julio de 2025. Todavía no hay fecha para el debate. “Ya presentamos la prueba (…) Está todo en marcha”, dijo en agosto la abogada querellante Claudia Cesaroni.

Héctor Guerrero, el gendarme que le disparó a Pablo Grillo.

Héctor Guerrero, el gendarme que le disparó a Pablo Grillo.

En paralelo, continúa abierta la investigación sobre la cadena de mandos del operativo. Ese mismo mes, Servini reclamó al Ministerio de Seguridad precisiones sobre el faltante de una hora, entre las 17 y las 18, en las transcripciones de las comunicaciones por handy de la Policía Federal. Las fotografías tomadas durante aquella jornada también forman parte del expediente. Imágenes de otros reporteros gráficos, entre ellos Kaloian Santos Cabrera y Juan Foglia, fueron utilizadas para identificar al gendarme.

“Generar un documento que quede para la posteridad”

Para Grillo, el regreso a la cámara no fue solamente la vuelta a una herramienta de trabajo. También significó recuperar una parte de su historia. “La importancia del fotoperiodismo es el documento, el documento visual, generar un documento que quede para la posteridad”, explicó. Y agregó: “A veces se deja por sentado un montón de derechos que a lo mejor se nos olvida”.

El 21 de septiembre, Día del Fotógrafo en Argentina y otros países de América Latina, Grillo habló también del origen de ese vínculo con la cámara. “La fotografía la arranqué por una cuestión de verlo a mi viejo con una cámara siempre colgada. Él se apasionó y esa adrenalina me transmitió”, contó.

Ese hombre es Fabián Grillo, quien durante meses acompañó a su hijo y dio partes sobre su estado de salud en las puertas de los hospitales. En agosto, Pablo Grillo volvió a la Plaza del Congreso para cubrir una movilización. Regresó al mismo lugar donde había sido herido, con la misma herramienta. “Escuchar el flash en esa cámara es como decir ‘algo pasa ahí’”.