Aunque a veces pareciera que el uso del celular y de las redes sociales por parte de menores es un hecho irreversible en muchas sociedades, existen cada vez más países que alrededor del mundo identifican el problema y buscan combatirlo. Básicamente, es tan imponente y vertiginosa la revolución de la comunicación y la información en la actualidad, que para muchos gobiernos es necesario limitar el acceso con el objetivo de resguardar la salud mental de niños y adolescentes. La exposición a contenidos inapropiados, la facilidad para sostener interacciones inseguras con desconocidos y la recopilación de datos personales por parte de las plataformas, constituyen problemas sin solución a la fecha.