La entrada de Andrea del Boca a la casa de Gran Hermano trajo consigo el resurgimiento mediático de su expareja, Ricardo Biasotti. Era esperable: es sabido que la exposición en el programa más visto de la televisión argentina funciona como un reflector implacable que ilumina tanto los aciertos como las sombras del pasado. Los mal intencionados deslizaban que el ingreso de la actriz respondía a un intento de limpiar su imagen, tras el desgaste de la causa judicial por la novela Mamá corazón, de la cual fue sobreseída. Curiosamente, en medio de este presunto operativo de redención, Biasotti rompió su histórico silencio para reaparecer de forma misteriosa en la pantalla.