En el excelente libro de Ricardo Forster sobre Walter Benjamin, “La travesía del abismo”, hay una cita de Georg W. F. Hegel que parece escrita en estos turbulentos días de guerra y de paz. Hegel define la historia como una mesa “en la que se sacrifican la felicidad de los pueblos, la sabiduría de los estados y la virtud de los individuos”. Esta crueldad de la historia le plantea al filósofo alemán la siguiente pregunta: “¿para quién, para qué finalidad ha sido inmolada esta asombrosa cantidad de víctimas?”



