“A poco que se analice aquella conducta, puede verse con claridad que la indagada abandona sus pretendidas ocupaciones habituales durante largos meses viajando”. Eso escribió en 1963 el juez Daniel Albornoz Suffern, para decidir qué hacer con Celia de la Serna de Guevara, la madre del Che, detenida en Concepción del Uruguay cuando regresaba de su último viaje a la isla con fotos, libros y una bandera cubana.