Un ingenioso prototipo combina la estructura de un coche con la tecnología de un dron propulsado por jets, ofreciendo una solución de lanzamiento que cabe en cualquier garaje.
El dispositivo, que aparenta ser un pequeño cohete, está montado sobre un chasis de automóvil y equipado con ruedas, lo que permite moverlo fácilmente y almacenarlo en espacios reducidos. A pesar de su aspecto robusto, su funcionamiento se basa en motores a reacción similares a los de los drones de alta velocidad.
Su diseño busca combinar la movilidad terrestre con la capacidad de vuelo, ofreciendo una alternativa novedosa para aficionados y profesionales que necesiten un medio de lanzamiento portátil y discreto. Sin embargo, la apariencia engañosa ha generado confusión entre el público, que a menudo lo confunde con un simple coche o un dron convencional.



