Las mujeres de Karina: quiénes entran, quiénes salen y qué pasa en el círculo más cerrado del poder libertario

Belén Agudiez acompañaba a La Libertad Avanza desde 2021 y acaba de dejar el Gobierno. Mara Gorini permanece cerca de la secretaria General. Sus historias se cruzan alrededor de la Quinta de Olivos, una residencia que la hermana presidencial casi no visitó durante el primer semestre de 2026.

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La Quinta de Olivos cambió de manos. Militares en la seguridad, militares en el mantenimiento, militares en la cocina y hasta en tareas vinculadas con el cuidado de las mascotas de Javier Milei. La Casa Militar avanzó sobre el funcionamiento de la residencia presidencial y el nuevo esquema podría requerir, según fuentes del oficialismo, entre 400 y 420 efectivos de las Fuerzas Armadas para cubrir las 24 horas. Cerca de 300 ya estarían afectados al predio, bajo una lógica que combina mayor control, disciplina y, sobre todo, silencio.

Pero la mudanza más interesante no es solamente la de los uniformes. Con el argumento de reforzar la seguridad y cerrar posibles vías de filtraciones, el Gobierno empezó a desmontar parte de la estructura que había administrado Olivos desde el comienzo de la gestión. Al tirar de ese hilo apareció un pequeño universo que conduce hacia uno de los círculos más cerrados del poder libertario: el de Karina Milei.

Karina Milei y su círculo de confianza.

Karina Milei y su círculo de confianza.

Hasta el lunes pasado, una de sus integrantes era Belén Agudiez. Amiga y funcionaria de confianza de la secretaria General, acompañaba al proyecto libertario desde 2021 y desde diciembre de 2023 ocupaba la Subsecretaría de Planificación General. Su área tenía bajo su órbita cuestiones vinculadas con el funcionamiento de dependencias presidenciales. Antes de su salida ya había sido desplazado Osvaldo Sosa, intendente de Olivos y marido de su hermana, Analía Agudiez.

Los movimientos se produjeron, además, mientras ese mismo entramado comenzaba a quedar bajo la lupa judicial. La diputada Marcela Pagano presentó denuncias para que se investiguen las compras de alimentos destinadas a la Casa Rosada y la Quinta de Olivos y un eventual desvío de esos recursos hacia actividades privadas. En sus presentaciones aparecen Sosa y las hermanas Agudiez, a partir de las contrataciones realizadas desde el área que conducía Belén y de los vínculos de Analía con “Pancitos Caseros”, un emprendimiento privado de catering.

Belén Agudiez y Osvaldo Sosa, el también desplazado exintendente de la Quinta de Olivos.

Belén Agudiez y Osvaldo Sosa, el también desplazado exintendente de la Quinta de Olivos.

El misterio de Olivos

La paradoja es que ese terremoto se produjo en un lugar que Karina Milei casi había dejado de frecuentar. Según publicó Pablo Varela en Perfil hace un mes, los registros de ingresos muestran que durante los primeros seis meses del año la hermana del Presidente solamente entró tres veces a la Quinta: dos en marzo y una en junio. En enero, febrero, abril y mayo, ninguna. De medio año, pisó Olivos solamente en dos meses, un dato especialmente llamativo para quien durante el comienzo de la gestión había sido una presencia habitual en la residencia de su hermano.

Los registros no explican por qué dejó de ir, pero aportaron combustible a una conversación que desde hace tiempo circula alrededor de los Milei: los rumores sobre un distanciamiento entre Javier y Karina. La relación entre los hermanos fue desde siempre bastante más que familiar. Karina construyó la carrera política de Milei, ordenó su entorno, filtró accesos y se convirtió en una figura central de su Gobierno. Por eso, cualquier cambio en la frecuencia con la que se ven adquiere otra dimensión.

Chalet principal de la Quinta de Olivos.

Chalet principal de la Quinta de Olivos.

En ese contexto, la salida de Agudiez agrega inevitablemente una pregunta: ¿fue realmente una decisión de Karina o el desplazamiento de una de sus amigas más cercanas llegó a pedido del propio Presidente? No hay, por ahora, elementos que permitan responderla, pero una intervención de Milei sobre un ámbito que su hermana siempre administró con particular celo podría haber sumado tensión a una relación que ya venía despertando interrogantes.

La vida del Presidente dentro de Olivos también cambió durante los últimos meses. A comienzos de año, Milei dejó de utilizar como residencia habitual el chalet principal y se recluyó en lo que puertas adentro llaman “la casita de herramientas”, una construcción mucho más pequeña que hizo remodelar para instalarse allí. El lugar está apartado de buena parte del movimiento cotidiano de la Quinta y, según describen quienes conocen el predio, queda cerca de los caniles donde viven sus perros. Desde entonces, el mandatario pasa buena parte de su tiempo en ese sector, una suerte de refugio dentro del propio complejo presidencial al que redujo todavía más el número de personas con acceso cotidiano.

Ese repliegue tuvo su expresión más extrema en agosto, cuando Milei llegó a pasar unos diez días sin salir de Olivos. Durante la primera quincena se encerró para terminar su próximo libro “La Moral como política de Estado” y comenzar una nueva autobiografía centrada en economía, y recién interrumpió ese aislamiento para participar del acto por San Martín del 17. Los registros obtenidos por elDiarioAR a través de un pedido de acceso a la información muestran que incluso entonces mantuvo abierta una puerta para un grupo reducido de visitantes: pasaron por la Quinta su editor, Andrés Mego, el escritor Gonzalo Garcés y, más adelante, empresarios como el dueño de IRSA, Eduardo Elsztain.

Mucho más que una amistad

Belén Agudiez no era una funcionaria más dentro de la Secretaría General. Su relación con Karina Milei venía de los tiempos en que La Libertad Avanza todavía estaba lejos de la Casa Rosada. En 2021 ya trabajaba en el armado libertario y luego fue candidata en Escobar. Con el triunfo presidencial dio el salto al Estado y se instaló en una zona sensible de la administración, pero el vínculo con la hermana del Presidente trascendía los expedientes y la política.

Su salida también volvió a poner la atención sobre su patrimonio. De acuerdo con las declaraciones juradas que presentó ante la Oficina Anticorrupción, Agudiez había ingresado a la administración pública declarando apenas $43.000 entre dinero depositado en cajas de ahorro y efectivo. Al cierre de 2025 informó activos por alrededor de $4,5 millones. Se trata de un crecimiento nominal muy pronunciado en poco más de dos años, aunque la comparación debe leerse también a la luz de la fuerte inflación acumulada durante ese período y, por sí misma, no implica ninguna irregularidad.

Karina Milei y Belén Agudiez.

Karina Milei y Belén Agudiez.

La intempestiva salida de Agudiez redujo ese pequeño círculo, pero no lo desarmó. Allí permanece otro nombre mucho menos conocido fuera de la Casa Rosada: Mara Gorini, cuya presencia alrededor de Karina es bastante más silenciosa. No existe una designación que le otorgue un cargo formal dentro de la estructura estatal, aunque mantiene un contrato de locación de servicios con la Secretaría General de la Presidencia, algo similar a lo que ocurre con el asesor Santiago Caputo. Los registros también permiten reconstruir dos ingresos suyos a Olivos durante 2024, el 14 de enero y el 16 de abril.

Gorini, además, trae consigo una historia anterior a los libertarios. Durante el gobierno de Mauricio Macri fue gerenta de Relaciones Laborales de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y en 2019 fue designada representante del Ministerio de Transporte en una comisión creada durante la gestión de Guillermo Dietrich. En el balance contable del PRO de 2017 aparece incluso como aportante.

Karina Milei y Mara Gorini.

Karina Milei y Mara Gorini.

Su otra vida transcurrió en el mundo empresario y, particularmente, en la organización de eventos. En 2015 se incorporó a Foggia Group, una productora creada dos años antes por Marcelo Dionisio y otros dos socios. Gorini terminó alejándose formalmente de su directorio a comienzos de 2024, ya con Milei instalado en la Presidencia, aunque la denuncia presentada por Pagano sostiene que posteriormente continuó actuando como apoderada de la sociedad.

El nombre de Gorini ya había salido de las sombras antes de la crisis de Olivos. Su vínculo con Foggia Group apareció este año alrededor de la licitación para concesionar Tecnópolis por 25 años, cuando diputados opositores presentaron un pedido de informes para que el Ejecutivo explicara, entre otras cuestiones, si conocía la relación entre una empresa mencionada como interesada u oferente y la colaboradora de la Secretaría General.

Belén Agudiez en uno de los palcos de la Cámara de Diputados.

Belén Agudiez en uno de los palcos de la Cámara de Diputados.

La historia de Gorini terminaría cruzándose también con la de las Agudiez. En la ampliación de la denuncia sobre Olivos, Pagano incorporó una póliza de seguro contratada por Analía Agudiez en marzo de 2024 para “personal de catering” que tenía entre sus beneficiarios a Foggia Group y a la propia Gorini. La presentación sostiene además que “Pancitos Caseros”, el emprendimiento atribuido a Analía, habría trabajado en al menos dos eventos realizados aquel mes en GEBA y que uno de ellos habría sido producido por Foggia.

La Justicia deberá determinar ahora si detrás de esos cruces existió alguna irregularidad. Pero los documentos permitieron poner nombres y relaciones sobre un mundo que hasta ahora había permanecido casi completamente fuera de escena. En el universo de Karina Milei, de todos modos, el poder nunca dependió demasiado de los cargos. Hay funcionarios con despacho que apenas acceden a ella y personas sin lugar visible en el organigrama que atraviesan filtros que para buena parte del Gobierno resultan infranqueables. “Con Karina solo importa si sos de los de adentro”, resume alguien que conoce desde hace años la dinámica libertaria. Agudiez lo fue durante mucho tiempo. Su salida acaba de demostrar que incluso allí adentro la pertenencia puede tener fecha de vencimiento.

PL/MG