El presidente Milei anuló la propuesta legislativa que perjudicaba a los comercios de libros, generando júbilo entre los dueños de librerías independientes y de barrio.
Esta anulación se suma a otros retrocesos gubernamentales recientes, como la derogación de la polémica Ley de Tierras y la modificación de la normativa de manejo del fuego.
Los libreros, que habían manifestado su preocupación por la posible restricción al sector, celebran la decisión como una victoria para la cultura y el comercio local.



