“Solo soy un chico disléxico y con trastorno de déficit de atención e hiperactividad que cumple 50 años este año y que, de alguna manera, sigue adelante”, dice Kevin Drew, socio fundador de una notable banda canadiense conocida Broken Social Scene, que él prefiere llamar “un colectivo”, y que ha visto pasar cerca de una treintena de miembros. Cuando le preguntan a Kevin qué es eso que lo motiva a seguir adelante, él responde algo bastante anacrónico por estos días: los demás. “Hace poco, di un concierto en solitario para catorce personas. ¡Catorce malditas personas! Podría haber dicho: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Pero lo pasé genial. La vida es un estado mental y esto es lo que yo sé hacer: sé tocar música con grandes grupos de personas. Sé cómo hacer que la música gire en torno a los demás, no solo a mí. Y mi éxito es con Social Scene, no es solo mío”.