La Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que condena el bloqueo a Cuba, tras un giro político en la región influido por la presión del presidente estadounidense Donald Trump.
Varios gobiernos de América Latina modificaron su posición respecto al embargo, alineándose con la iniciativa de la comunidad internacional para denunciar la política estadounidense. Este cambio se produce en un contexto de tensiones diplomáticas y estratégicas en la zona.
La resolución, respaldada por una mayoría de países, representa un paso significativo en la búsqueda de una solución al aislamiento económico que lleva décadas sobre la isla caribeña, y refleja la creciente influencia de los actores regionales en la agenda global.



